México musical: El retorno al romanticismo

July 17, 2018

 

#PeligroSóloBohemios (La Prensa, OEM, Domingo 10 de Junio de 2018)

Por Rodrigo De La Cadena

 

En los fabulosos años veinte, en los cuales surge en México una aparente calma, el país retoma de su pasado lo que había sido, en materia musical, la esencia de la época porfiriana. Una nueva generación se incorpora a las manifestaciones artísticas que en materia de música reviven la presencia del cuplé, las romanzas de Zarzuela y el teatro de revista. Las figuras femeninas se consolidan como símbolos de una juventud que parece haber olvidado los momentos más angustiosos de la larga etapa revolucionaria.

La influencia de las comedias musicales norteamericanas de Broadway llega a México y el talento de jóvenes compositores implanta nuevos estilos en el teatro, mismo que ahora asume responsabilidades sociales, señalando, hasta donde la crítica lo permite, la corrupción, las lacras, las desviaciones de los revolucionarios que, una vez cumplida su misión en el movimiento armado, le pasan la factura al país para crear una nueva casta de millonarios que ahora no lucha por ideales, sino por intereses particulares.

Con el talento literario de José Elizondo y la participación musical de Fernando Méndez Velázquez, surgen con estilo festivo comedias que tienen también la finalidad de exaltar las virtudes de un país que ha dejado atrás los negativos conceptos de atraso, ignorancia y hasta salvajismo. En “Las musas del país” se enaltece la belleza de la mujer mexicana, especialmente como la describe Pepe Elizondo en sus inmortales “Ojos tapatíos”.

“El muerto” Palacios es una de las figuras más representativas de esa nueva época que vive el pueblo de México. A José Alfonso Palacios corresponde el mérito de encumbrar en figuras del teatro popular a personalidades como la inolvidable María Conesa “ La gatita blanca”, tan ligada a prominentes políticos y, sin duda, la más relevante de las cupletistas del momento. Palacios deja como herencia y huella de su paso por este nuevo México del que se habla de progresos e incorporación al grupo de las naciones más desarrolladas, su famoso foxtrot que parece constituir un homenaje a la nueva casta militar: “Mi querido capitán”.

Y como en toda moda, vuelven los estilos añejos junto con los valses y las romanzas para el lucimiento de los jóvenes cantantes con aspiraciones de ocupar los lugares protagónicos de las óperas que Italia sigue mandando al mundo. José Mojica es figura central de esta corriente del bel canto por excelencia. Ya ha obtenido resonantes éxitos en Chicago y New York y ahora, con jóvenes tenores como Paco Santillana, Alfonso Ortiz tirado, Néstor Mesta Cháyres, Juan Arvizu y el juvenil Pedro Vargas son los escogidos para enriquecer el talento de compositores, jóvenes también, que van creando una nueva escuela de música mexicana.

Academias de canto y los maestros que desarrollan las facultades vocales de este grupo, proliferan. Casi todos responden a una técnica vocal que impone José Pierson; el más famoso de los maestros de canto e impulsor de una técnica eminentemente italiana.

Dentro de este mosaico musical, la península de Yucatán, que tan alejada ha estado del centro y el norte del país, ha creado ya su propio estilo de música, íntimamente ligada a Cuba y Colombia. Yucatán impone en el resto del país sus claves, bambucos y ritmos de lirismo incomparable para ampliar con mucho el espectro musical de México. Yucatán es tierra de excelentes compositores y letristas: Guty Cárdenas, Pepe Domínguez, Ricardo Palmerin son una mínima parte de lo que Yucatán entrega al país para su enriquecimiento musical.

No puede ignorarse la calidad literaria de poetas como Luis Rosado Vega, Antonio Mediz Bolio, Ricardo López Méndez y muchos más poetas que combinaron el arte de su pluma con las melodías insustituibles en expresionesTan bellas como el caminante del Mayab, Yucalpetén y otras manifestaciones de ese arte combinado en mancuerna que da la música y la poesía.

Nadie ignora -querido lector- que “Peregrina”, hermosísima página musical y poética, es la unión del talento del bohemio compositor Ricardo Palmerín y los versos del poeta Luis Rosado Vega, dupla que ha trascendido a través de tantos años por medio de una bellísima canción que fue dedicada a la periodista y antropóloga norteamericana Alma Reed, protagonista de un fugaz romance con el gobernador yucateco Felipe Carrillo Puerto, fusilado en su tierra natal en enero de 1924.

Ignacio Fernández Esperón, mejor conocido como Tata Nacho, es el creador de un estilo musical que, en términos generales, está dedicado a la vida rural de aquellos años cuando todavía imperaban en los sistemas de explotación a los peones y los inmorales “derechos de pernada” en las fincas y ranchos del país. Tata Nacho recoge la atmósfera campirana y sus creaciones son una exaltación paisajística de las bellas nativas y los romances campestres punto de su creatividad surgen temas tan evocadores y tiernos como “La borrachita”, “Adiós mi chaparrita”, “Menudita” y “Otra vez”, temas tan delicados que grandes cantantes de ópera como Tito Schippa, Hipólito Lázaro y Titta Ruffo, incorporaron a sus repertorios dándolas a conocer en el mundo entero.

Qué difícil poder mencionar a todos estos grandes compositores que le dieron a México un lugar en el mapa musical del mundo. Ésa combinación de estilos tan diversos nos habla con claridad de la pluralidad del país. Frente al espíritu netamente rural de Tata Nacho, contrasta la delicada expresión de Mario Talavera, quien, además de sus propias creaciones, busca en los encantos de las místicas poesías de amado Nervo y Rubén C Navarro, el ensamble con su música, tan espiritual como para darle forma a una expresión musical incomparable en su belleza. Talavera es otra de las grandes figuras que nuestro país ha dado al mundo y que las nuevas generaciones ignoran por fallas inexcusables de la educación que mantiene en el olvido ominoso a estos hombres que con su talento le dieron prestigio a nuestro país, lamentablemente hundido en la ignorancia y en el desprecio por los verdaderos valores.

Aquí mi top 10 de canciones pertenecientes al florecimiento romántico posterior a la revolución a partir de 1920:

1. Mi querido capitán - José Alfonso Palacios
2. Un viejo amor - Alfonso Esparza Oteo y Adolfo Fernández Bustamante
3. Peregrina - Ricardo Palmerin y Luis Rosado Vega
4. Adiós mi chaparrita - Tata Nacho
5. Adiós mariquita linda - Marcos A Jiménez
6. La negra noche - Emilio D Uranga
7. Dónde estás corazón - Luis Martínez Serrano
8. Por qué - Jorge del Moral
9. Caminante del Mayab - Guty Cárdenas y Antonio Mediz Bolio
10. Gratia Plena - Mario Talavera y Amado Nervo

Espero sus comentarios. Escríbame; yo siempre contesto. rodrigodelacadena@yahoo.com

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