La industria del entretenimiento a principios del siglo XX

July 17, 2018

 

#PeligroSóloBohemios

Por Rodrigo De La Cadena
(Periódico LA PRENSA, OEM. Domingo 27 de Mayo de 2018)

 

Recientemente he abordado en esta columna, querido lector, algunos temas referidos a figuras como Esperanza Iris y don Porfirio Díaz, personajes contemporáneos definitivos en un contexto histórico en donde México fue testigo de un florecimiento y renacer artístico.

Aunque ya se habían patentado tecnologías como el fonógrafo (Edison) o la radio (Marconi), en el arte de promover y difundir la música seguía predominando la industria de las editoras musicales. Esto tuvo sus ventajas, ya que en la educación integral básica se incluía la materia de música como una asignatura obligatoria. La gran mayoría de estudiantes debían conocer, cuando menos, los principios básicos de la nomenclatura musical, así como los conocimientos generales de armonía, ritmo y melodía, componentes elementales de la cultura musical.

En la música, que es parte fundamental de esta evolución porfiriana, se instalaban academias y editoras que, no obstante su espíritu mercantilista, contribuían a dar a conocer la obra nacional al mundo entero. La casa Wagner Levine se encargó de editar las obras de los nuestros compositores. Se asegura que aprovechó el talento del músico mexicano pagando miserias por la explotación de los valses, mazurcas, gavotas, danzas y hasta óperas que iban surgiendo en el país.

Las compañías extranjeras, especialmente españolas, venían con frecuencia a nuestro país y enriquecían con su música el ambiente ya reinante en México. Fueron muy famosas las tiples españolas como Rosarios Soler “La pata” y la entonces muy joven María Conesa, quien se robó el corazón de todos los mexicanos. También brillaron por su talento y belleza figuras como Mimí Derba, Lupe Rivas Cacho, Celia Montalván, María Tereza Montoya y algunas más artistas que fueron consideradas hasta símbolos sexuales de la llamada década de “los fabulosos veinte”.

Fue el maestro Luis G Jordá, catalán de origen, quien introdujo en México el género de la zarzuela que tuvo un éxito arrollador. El propio Jordá y el poeta mexicano Pepé Elizondo crearon la primera zarzuela mexicana intitulada “Chin Chun Chán”.

Mediante el esfuerzo de los grandes empresarios artísticos de México, se montaron por primera vez operetas cumbre como “La viuda alegre” de Franz Lehard, “El soldado de chocolate” de Strauss o “El conde de Luxemburgo” y llegaron a nuestra escena divas de fama mundial como Luisa Tetrazzini y Adelina Patty, una especie de María Callas de principios del siglo XX de quien se aseguraba que cobraba por actuación más que lo que ganaba el mismísimo presidente de los Estados Unidos.

El Teatro Nacional y el Arbeu eran los escenarios ideales para el deleite de un público que hizo suya toda esta corriente musical proveniente de Europa. También comenzaron las obras musicales con carácter festivo y los primeros esbozos de una crítica gubernamental apenas tolerada por el régimen porfirista. Pepé Elizondo, el más famoso de los escritores, fue el creativo fecundo de la crítica social y política que se hizo al país. De talento singular, Elizondo, junto con el músico español Edgardo Gazcón, escribieron la temeraria obra teatral “El país de la metralla”, que ofendió los patrióticos sentimientos de Don Victoriano Huerta. Elizondo huyó de México en previsión de un asesinato con la típica marca del dictador sediento de sangre y Gazcón murió de pánico en su modesta casucha de Tacuba.

Surgía una nueva generación de músicos ya con un sentido perfectamente definido de lo que era el país. En 1882 nace quien sería el creador del modernismo musical: Manuel M Ponce, pianista que desde su más tierna niñez compone a los seis años de edad “La danza del sarampión”, reflejo de la enfermedad que lo aquejaba. Pero vendría toda una gama de música mexicana además de su incursión en la música de concierto del más alto nivel. Ponce fue reconocido en el mundo entero, especialmente en Francia, donde se codeó con los grandes creadores del impresionismo.

Hoy día, lamentablemente, géneros tan ricos y elegantes como la opereta y la zarzuela, cada día son menos representados. Esperamos pronto que con el cambio de gobierno y las nuevas políticas culturales, los teatros nuevamente incluyan en sus programaciones éstas joyas líricas. Aquí mi acostumbrado Top 10 de Zarzuelas y Operetas:

1. La viuda alegre (Opereta, Franz Lèhar, 1905)
2. Luisa Fernanda (Federico Moreno Torroba, 1932)
3. Cecilia Valdés (Gonzalo Roig, 1932)
4. La leyenda del beso (Reveriano Soutullo y Juan Vert, 1924)
5. La verbena de la paloma (Tomás Bretón, 1894)
6. Duquesa del Bal Tabarín (Opereta, Leo Bard, 1900)
7. María la O (Ernesto Lecuona, 1930)
8. La revoltosa (Ruperto Chapí, 1897)
9. La boda de Luis Alonso (Gerónimo Giménez, 1897)
10. La tabernera del puerto (Pablo Sorozábal, 1936)

¿Y usted qué zarzuela recuerda? Escríbame, yo siempre contesto. rodrigodelacadena@yahoo.com

Please reload

Sígueme en...
  • Facebook Basic Square
  • Twitter Basic Square
  • YouTube Classic
  • Google+ Classic
  • RSS App Icon
  • SoundCloud App Icon
Publicaciones Destacadas

Queridos amigos todos, 

 

Este es un espacio abierto al libre pensamiento unido por el común denominador que nos identifica a quienes nos autocoronamos...

Bienvenida

August 5, 2014

1/1
Please reload

Publicaciones recientes
Please reload

Archivo
Please reload

Etiquetas / Tags
  • Twitter Classic
  • Facebook Classic
  • c-youtube
México CDMX